maria del carmen esposito, argentina
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ESA SILLA
Ahí estaba la silla
esperando
esperándote
esperándonos
para saldar la deuda
de deseo
que se venía acumulando
en el respaldo
en el asiento
en las barras
de pies desconsolados.
Una lágrima
asusta la madera
el perfume
de los días
vuelve a recostarse
en los travesaños
sabe a felicidad
pero sabe a dolor
sabe a una eternidad
que no sabe de olvido
ni de tregua
nace en los atardeceres
muere en la luz
permanece en el aire.
Ahí está
sin reconocer ausencia
moldeando aún
la espera.
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Por lobitogabriel - 12 de Octubre, 2007, 8:33, Categoría: poesia
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